Tal como se ha relatado en capítulos anteriores, las alteraciones en el suministro eléctrico terminan por degradar la calidad de onda en alguno de sus parámetros: Frecuencia, amplitud, forma y simetría.
Esta degradación afecta a los receptores en forma de anomalías o averías, pero la calidad del receptor puede condicionar el alcance del daño.